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18 primaveras me delatan.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Malicia a la orden del día.

El mal tiene una cara bonita; nos conquista, se gana nuestra confianza despedazando a otros, para que cuando nos tenga ganados, nos clave esa confianza por la espalda y nos deje tirados en el suelo donde el dolor nos invada de tal manera que perdamos la confianza incluso en nosotros mismos.

Ese dolor, con el tiempo se convierte en rabia que sin querer precipitamos sobre otras personas con cosas como la envidia, celos, avaricia...

Este mal, pasa por todas las personas, poco a poco se manifiesta, nos vamos contagiando quedando pocos que tenga la mente sana. Es una pena vivir en un mundo tan hipócrita donde reina el mal aunque no sepamos verlo así.